__Papers de Versália __

 

La infancia desmayada

Sólo quedan los recuerdos, cimbreantes, dispersos.
Se retuercen en columnas jónicas
se esparcen en silbidos míticos
se desvanecen.
Sólo quedan los recuerdos, empujándose violentos
degollando sus imágenes, marchitándose.
Sólo quedan los recuerdos
y mi infancia desmayada
en un charco de cenizas blancas.

La niña vislumbra su reflejo en la ciénaga de su desconsuelo.
Sólo quedan los recuerdos, sólo quedan los recuerdos,
susurra ensimismada, recorriendo con sus ojos
la distancia inaccesible de su amanecer.
Se mira pero no se ve.
Se besa pero no se siente.
Se piensa pero no se encuentra.
La niña se desconoce, no era ella, era otra,
la usurpadora de momentos y memorias,
la que robó las fresas salvajes de su anochecer.
Sólo quedan los recuerdos, grita esperanzada.
Se vio a sí misma a distancia
pero no era ella, era otra,
la desconocida con piel de virgen y risa crédula,
la impostora que lanzó el veneno de su desconcierto.
Está atrapada en su entraña,
ligada a ella por la invisible membrana del tiempo.
La niña prosigue en su búsqueda,
presiente que ella, la que fue impoluta al alba,
no ha muerto todavía.
Se busca y no se encuentra
pero se intuye
la que era, la que es, la que será.                                                      

 

 

  Marga Clark -17/7/05