__Pálpitos__

 

Ahora que por seguir el canto blanco de la escarcha me perdí.

Ahora que ya comprendo el idioma solitario de las aves
que el bulbo de las plantas me emociona
y el aguijón certero de la avispa no me hiere.

Ahora que soy yo y no soy porque me siento y no me veo.

Ahora que me desangro en cenizas
que he perdido la voz porque ya no hay palabras.

Ahora que perdura lo obscuro y lo invisible,
ahora,

subiré a tu cenit
bajaré a tu centro
buscaré tu vientre.

Ahora...

Descenso
inerrante, amortajado.
Entumecido mármol desgajado.

Descenso
lento, imperturbable,
despojado de luz
y de deseo.

Descenso
hacia tu centro:

Orificio del vértigo.
Resquicio enmudecido.
Fisura turbia del olvido.

Vuelves,
regresas al húmedo útero de la lluvia.

Desciendes,
bajas lento, más lento, más profundo

hasta penetrar la entraña cóncava, insondable,
hasta tantear el embrión perdido del vacío.

 

Luego descansas,
sacias tu sed
con el amargo semen de la nada

y abandonas tu semilla
en mi cimiento malva.

Alumbras mi llegada cuando la lluvia cansada de esperar
llora en su desparramo.

Avivas con tu brasa mis bosques desnudos
de todo rasgo o expresión.

Adornas con tus ramas y siemprevivas
mi fogata de valles y llanuras.

Y por un momento tu lengua de fuego
refresca compasiva
el erial de mi sentir desamparado.

Pero luego el dardo fiero de tu llama
me atraviesa inexorable, certero.

¡Qué lejos están tus nardos,
tus ríos,
tus lagunas!

Huyen las palabras asfixiadas
por el fuego de tu sombra.

Se refugian en tu boca entreabierta.

Recorren extenuadas tu lengua desértica,
despojada de humedades.

Llegan a tu gélida garganta.
Se ahondan en el vértigo de tu precipicio obscuro.

No hay aliento
o estertor que te delate,

el sonido yace solo,
amortajado.

 

PÁLPITOS - 2002