__Del sentir invisible __

 

No hablemos de los dioses,
ni de las ánforas enterradas por los tiempos,
ni de los narcisos yacentes en las aguas adormecidas.

No hablemos de las lágrimas que enturbiaron tu primera vida
ni de los ciervos blancos que sobrevivieron mi recuerdo.

No hablemos de tus manos
ni de la palabra firme que estalló sobre tus labios
manchándome con sangre.

No hablemos de tus hombros destrozados
ni de tu torso desvanecido.

No hablemos de tu ausencia infinita
tu cara sin rostro
tu mirar.

 

Volverás a calmar tu sed en el pantano desvalido
de mis heridas convalecientes.

Volverás a acariciar mi orilla,
y a humedecer con tu lengua
mi costra azul del otoño despojado.

Volverás para alentarme en mi desconcierto
y velar el soplo agónico de mi hálito gris.

Volverás iluminado,
a limpiar mi pubis enlodado por tanta oscuridad.

Volverás a redimirme.
Volverás a liberarme.
Volverás...  Sé que volverás.



Por eso viniste,

a encenderme más la oscuridad delirando silencios,
rozando con tu huella adormecida mi saber perdido,
mi conocer sin entender la noche ni la palabra.

Por eso viniste,

a iluminar mis huellas,
a dilatar mi soplo
a apaciguar mi herida.  

Del sentir invisible -1999-