__Realidad poética __

 

Presentación de la Realidad Poética
de Valentí Gómez i Oliver
 FAD el 22 de Mayo del 2000

        
         No es casualidad que hoy me encuentre aquí con vosotros para hablar, aunque sólo sea brevemente, sobre la Realidad poética  de este poeta catalán y cibernético -como él mismo se llama a veces- y universalista -como una vez lo definió el Padre Batllori. Como tampoco es casualidad que nos conociéramos en Roma hace siete años. El me vio a mí primero, me reconoció -al menos eso dice siempre- con esos ojos que escudriñan los adentros, que miran con la inteligencia y con el corazón. Es esta mirada selectiva, llena de intuición; esta mirada que a veces llora, ríe, piensa o adivina, la que nos guía e ilumina en cada página de este libro de vivencias escogidas.

            Valentí siembra con su mirada la memoria de lo que antes era y todavía es. El conocimiento de lo que existió siempre y nunca fue del todo conocido. Este poeta y querido compañero nos obliga cariñosamente a recapacitar, a reflexionar, sobre los comportamientos, las actitudes y los misterios de la condición humana. Sus poemas, en forma de liras, cuartetos, haikus, sonetos, verso-libre, etc., cantan, reprenden, celebran, condenan, denuncian o simplemente exponen las acciones ya pasadas en un transcurrir del tiempo que abarca 365 días.

            El poeta no sólo contempla la imagen del hecho, sino que se mete dentro de ella, dialoga con ella, se sumerge en ella con su música de palabras, como si su presencia dentro de este plano inanimado pudiera de alguna forma infundir calor a esa imagen congelada, cambiando algunas de las acciones, y alterando, así, el destino de la historia.

            Nos hemos acostumbrado a observar, sentir e incluso a valorar las experiencias nuestras y las de los demás a través de lo visual. Si esto se ha convertido en algo tan importante en nuestras vidas, quizá debiéramos estudiar un modo mejor de incluir el mundo de las imágenes en el mundo real. Y ¿qué mejor realidad que la realidad poética que nos sugiere el poeta?

            Ya sabemos todos que además de las imágenes lo que más nos llama la atención de los periódicos son los titulares -cuanto más grandes, mejor-. El poeta Allen Ginsberg pregunta en uno de sus poemas de su último libro: Muerte y Fama: ¿Quieres que te arrastre el viento y ser un titular de periódico?" Así, como llevados por el viento la mayoría de los lectores, que sienten la prisa existencial del tiempo, se quedan enganchados en grandes titulares, más o menos espectaculares, o tremendistas, que representan una realidad dolorosamente abreviada cuyo olor a imprenta nos distancia del hecho y nos hace sentir seguros. Pero la realidad, otra vez, nos la confirma Ginsberg con su brutal frase al final de un poema que dice: "Los residuos de plutonio sobrevivirán a un dios de otro mundo". Asimismo, la mirada poética de Valentí, además de confirmar los hechos, otorga una dimensión humana y real a estos titulares que en su afán de provocar, vender y persuadir, ya han perdido toda su credibilidad.

            Por poner unos ejemplos del libro, Valentí comenta el lento exterminio de la tribu de los Ona con nueve mil años de historia, con esta lamentación: "grito muy fuerte/ ¡qué buena gente los Ona!/ desde la muerte". O celebra el nacimiento de un nuevo gorila en el zoo de Basilea diciendo: "Tienes que nacer cautivo/ no en estado natural/ ya que el hombre es animal/ del todo desaprensivo". O, para terminar, su haikú sobre la pena de muerte: "Matar a quien mata/ ¡escucha tu corazón!/ es loca bravata"

            Mallarmé, gran poeta y esteta del siglo pasado, dijo que en el mundo todo existe para culminar en un libro. Posteriormente, Susan Sontag también dijo: "Hoy día todo existe para culminar en una fotografía". Ahora, en este libro dinámico y ambicioso, Valentí Gómez i Oliver reúne, con gran tesón y entusiasmo, estos dos mundos: el de la imagen y el de la palabra para regalarnos con su habitual generosidad una visión fresca y genuina de su mirada. Y por esto, Valentín, te doy las gracias.

Marga Clark